La marejada ciclónica destruyó tramos del malecón y derribó cimientos de residencias costeras, dejando varias propiedades al borde del derrumbe mientras el agua de mar se adentraba en las zonas urbanizadas.
Ante la magnitud de la marejada, las autoridades locales declararon el estado de emergencia y desplegaron maquinaria pesada y cuadrillas de construcción para colocar barricadas de madera y megasacos de arena de más de 1.300 kilos a lo largo de la playa.













