A sus 33 años, la superestrella estadounidense Miley Cyrus fue honrada este viernes con la estrella número 2,845 en el emblemático Paseo de la Fama de Hollywood, un reconocimiento que la propia artista definió como el símbolo de la "inmortalidad" de su legado.
La ceremonia, celebrada frente al museo Madame Tussauds en Hollywood Boulevard, se convirtió en un tributo a su evolución y su impacto cultural. Cyrus estuvo respaldada por dos grandes figuras de la industria: la actriz Anya Taylor-Joy, quien aplaudió la capacidad de la cantante para inspirar a toda una generación a "adueñarse de sus propias historias", y la diseñadora Donatella Versace, quien elogió su indomable libertad creativa y su audacia para actuar sin pedir permiso.
Durante un emotivo discurso de aceptación, Cyrus reflexionó sobre sus inicios citando la influencia de su padre y utilizando la metáfora de que "un rascacielos comienza con un martillo neumático", comparándolo con el arduo camino para ganarse un lugar en la famosa avenida.