La llamada empieza casi siempre igual: una voz angustiada, a veces llorando, dice ser un nieto, un hijo o un sobrino que tuvo un accidente, que lo detuvieron o que está en el hospital, y que necesita dinero de inmediato.
Esos tres escenarios, accidente, detención y hospital, son los que más usan quienes hacen este tipo de estafa.
En México existe además una variante más cruel, la del “secuestro virtual”: una voz afirma tener retenido a un familiar y exige un rescate, a veces con gritos y ruidos de fondo para provocar pánico inmediato.













