El virus Coxsackie, causante de la enfermedad conocida como manos, pies y boca, mantiene bajo vigilancia a las autoridades sanitarias ante la detección de brotes en una escuela primaria y una secundaria de Querétaro.
Esta enfermedad afecta principalmente a niñas y niños menores de cinco años y forma parte de las infecciones infantiles que pueden presentarse cada año, junto con padecimientos como la varicela y los cuadros respiratorios.
Ante estos casos, se mantiene el monitoreo epidemiológico en planteles educativos. Conocer las señales de alerta y reforzar las medidas de higiene ayuda a reducir las posibilidades de transmisión.
¿Cuáles son los síntomas del virus Coxsackie?
Las primeras manifestaciones suelen aparecer entre tres y seis días después de la infección. Los síntomas pueden variar y no necesariamente se presentan todos al mismo tiempo.
Entre las señales más comunes se encuentran:
- Fiebre y dolor de garganta.
- Falta de apetito y malestar general.
- Irritabilidad, especialmente en bebés y niños pequeños.
- Lesiones dolorosas similares a ampollas en la lengua, las encías, la parte interna de las mejillas o la garganta.
- Sarpullido en las manos y los pies, que también puede aparecer en los glúteos.
Las lesiones en la boca pueden dificultar la alimentación, mientras que las erupciones en la piel pueden presentarse como pequeños bultos o ampollas.
¿Cómo se contagia la enfermedad de manos, pies y boca?
El virus puede propagarse mediante gotitas respiratorias expulsadas al toser, estornudar o hablar, así como por el contacto con saliva, líquidos de las ampollas y heces fecales. También existe riesgo al tocar objetos o superficies contaminadas y llevarse las manos a la boca.
Por ello, los espacios escolares requieren especial atención a las medidas de higiene, sobre todo cuando se detectan casos.
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¿Cómo prevenir el contagio del virus Coxsackie?
El lavado frecuente de manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos es una de las principales medidas preventivas. Es importante realizarlo después de ir al baño, cambiar pañales, toser o estornudar, así como antes de preparar o consumir alimentos.
También se recomienda limpiar y desinfectar superficies y juguetes de uso compartido, enseñar a niñas y niños a evitar llevarse las manos u objetos a la boca y reducir el contacto estrecho con personas enfermas.
Ante la aparición de síntomas, es importante buscar orientación médica para recibir una valoración adecuada.