Especialistas del Instituto de Conservación de Ballenas y personal de Fauna Silvestre activaron de inmediato los protocolos de necropsia para extraer muestras de tejidos y evaluar si la causa del deceso masivo se debe a una proliferación bacteriana o a la presencia de toxinas derivadas de floraciones algales nocivas.
La velocidad de los decesos encendió las alertas de los investigadores, quienes advierten que la mortandad de esta temporada podría alcanzar niveles críticos si no se identifican y contienen a tiempo los factores de riesgo en el ecosistema marino.