El siniestro se desencadenó cuando una de las ruedas del tren de aterrizaje impactó a más de 300 km/h contra una lámina de titanio caída en la pista desde otra aeronave.
El impacto reventó el neumático de alta presión y lanzó un fragmento pesado de caucho de más de cuatro kilogramos contra la parte inferior del ala izquierda.












