El reciente hallazgo del cuerpo de un escalador desaparecido hace más de 30 años en las laderas del Monte Everest es solo la punta del iceberg de una macabra realidad: se calcula que más de 200 cadáveres permanecen atrapados en las zonas superiores de la montaña.
Con el aumento de las temperaturas acelerando el derretimiento del hielo, los restos congelados están emergiendo a un ritmo sin precedentes, transformando las rutas tradicionales de ascenso en un macabro cementerio a cielo abierto a la vista de los nuevos expedicionarios.












