Desde la hidrología de cuencas, la ingeniería sanitaria y la microbiología industrial, la anegación de una planta procesadora de alimentos de alta certificación representa un escenario de desastre que supera con creces el simple estancamiento de agua pluvial.
Las instalaciones TIF dependen de un microclima de asepsia absoluta e inocuidad alimentaria; la entrada violenta de aguas de escorrentía superficial rompe la cadena de frío de las salas de corte, satura las trampas de grasa y desborda los colectores de efluentes orgánicos y lagunas de oxidación.












