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La Tierra gira a más de 1,600 km/h… ¿y por qué no sentimos que nos estamos moviendo?

Aunque la Tierra gira rapidísimo, no salimos volando ni sentimos un viento de 1,600 km/h.

La razón es más sencilla de lo que parece: nosotros, los edificios, los océanos y hasta el aire estamos girando junto con el planeta. Nuestro cuerpo no siente la velocidad, sino los cambios bruscos de movimiento. Por eso, mientras la Tierra siga girando de manera constante, para nosotros todo parece estar quieto.