Al tener un albedo extremadamente bajo, el asfalto absorbe hasta el 95% de la radiación solar, convirtiendo las calles en baterías térmicas que superan los 60°C. La termodinámica urbana explica cómo la falta de árboles elimina la enfriación por evapotranspiración, liberando calor acumulado toda la noche.
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Materiales como el asfalto y el hormigón presentan un índice de albedo sumamente reducido, lo que implica una capacidad mínima para reflejar la radiación solar. En su lugar, absorben hasta el 95% de la energía térmica recibida, transformando la carpeta asfáltica en un acumulador térmico cuya temperatura superficial puede sobrepasar los 60°C.












