Al calentarse la mezcla de propilenglicol, glicerina y aromatizantes mediante una resistencia metálica a más de 200°C, no se produce vapor de agua, sino un aerosol hirviendo saturado de compuestos altamente tóxicos.
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La degradación térmica de estos componentes genera sustancias peligrosas como formaldehído y acroleína, además de desprender partículas microscópicas de metales pesados (como níquel, cromo y plomo) procedentes de la propia resistencia incandescente.