México es un país con alta actividad sísmica. De acuerdo con CENAPRED, durante los últimos 125 años se han registrado 87 sismos de magnitud 7 o mayor.
Además, nuestro país ha vivido terremotos incluso más fuertes, como el de 1985, de magnitud 8.1, y el de 2017, de magnitud 8.2.
Pero un sismo de 7.4 no tendría necesariamente las mismas consecuencias en todo México. Los daños dependen de factores como la profundidad, distancia al epicentro, tipo de suelo y características de las construcciones.