El imponente embudo de agua y viento conectó las densas nubes con la superficie del mar Mediterráneo, avanzando a pocos kilómetros de la franja costera mientras las imágenes grabadas por testigos se difundían rápidamente en redes sociales.
Aunque la masa giratoria se mantuvo sobre el mar durante gran parte de su trayectoria antes de disiparse, la fuerza de la corriente de aire y la cercanía con embarcaciones y zonas habitadas encendieron las alarmas ante el riesgo inminente de que el vórtice tocara tierra o embestiera alguna embarcación turística o de pesca que navegara por el área.













