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El Callejón del Diablo: El mito colonial que marcó la identidad de San Miguelito en San Luis Potosí

Detrás de una de las calles más emblemáticas de San Luis Potosí se esconde el relato de Juan Macario, un gobernador indígena, una hechicera y un misterioso caballo negro que espantó a los colonos del siglo XVIII ¿Conocías esta historia?

barrio de san miguel

El barrio de San Miguelito, es uno de los rincones más tradicionales de la capital potosina, resguarda entre sus calles siglos de historia y misticismo. Sin duda, el relato más famoso de la zona es el del “Callejón del Diablo” ubicado en la actual calle Zamarripa, una leyenda que nació en pleno siglo XVIII y que durante generaciones sembró el terror entre los habitantes del lugar.

La historia comenzó en 1733, durante los primeros años de la fundación del barrio y el inicio de la construcción de la emblemática parroquia de San Miguel Arcángel. Juan Macario, un respetado indígena asignado como gobernador de la cofradía local, descuidó sus tierras y ganado por atender la iglesia. Al quedar en la quiebra y lleno de deudas, comenzó a tomar dinero de la tesorería comunitaria.

La situación empeoró cuando una mujer acusada de brujería fue detenida. Tras pedir una audiencia con Macario, la astuta mujer lo manipuló hasta conseguir su liberación. Bajo su influencia, el gobernador abandonó su fe, a su familia y sus obligaciones, lo que paralizó por completo las obras del templo.

Al descubrirse el engaño, una multitud enfurecida acudió armada al callejón para capturar a la bruja. Sin embargo, la leyenda cuenta que del lugar emergió un imponente caballo negro endemoniado que arrolló a los vecinos, dejando tras de sí una densa nube de polvo con un penetrante olor a azufre.

Días después, el fraile Joaquín de Bocanegra acudió al sitio y encontró a Juan Macario moribundo y atormentado por visiones del animal. Tras auxiliar al indígena a recuperar su paz espiritual antes de morir, el fraile fue visto al día siguiente saliendo del callejón llevando al misterioso caballo atado únicamente con su cordón franciscano.

¿Un reflejo de las raíces potosinas?

Más allá del mito, los historiadores señalan que la leyenda del Callejón del Diablo funciona como un espejo de la época: plasma el choque de la evangelización, la vida agrícola del San Luis Potosí colonial y el lento proceso de construcción de la parroquia de San Miguel Arcángel, una joya del barroco que tardó 35 años en terminarse.

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