Los ataques aéreos rusos han destruido alrededor de 15 millones de libros en Ucrania durante los últimos meses, afectando a editoriales y almacenes.
Las pérdidas representan más de un tercio de la producción anual del país y han obligado a algunas editoriales a reducir personal y trasladar parte de su producción a instalaciones más pequeñas.