Las negociaciones entre empresas y representantes sindicales para implementar la primera etapa de la reducción de la jornada laboral avanzan sin complicaciones.
La primera fase contempla pasar de 48 a 46 horas semanales a partir del próximo año.
Señalan que algunas empresas ya realizaron pruebas para ajustar turnos y organizar sus plantillas, con miras a facilitar la transición.