Desde la ecología del paisaje y la dinámica de interfaces urbano-forestales, la incursión recurrente de plantígrados en asentamientos humanos obedece a la fragmentación de sus corredores biológicos nativos, causada por el avance de la mancha urbana sobre las laderas montañosas.
La presencia de estos especímenes en calles pavimentadas está directamente vinculada a la atracción por residuos orgánicos antropogénicos de alto valor calórico, cuya accesibilidad altera los patrones de forrajeo natural y acelera un proceso de habituación al entorno construido.