Aunque las imágenes provocaron risas en redes sociales, desde la neurobiología y la fisiología humana el cuadro clínico de los sujetos era sumamente peligroso.
El consumo masivo de etanol actúa como un potente depresor del sistema nervioso central que estimula de forma descontrolada los receptores de ácido gamma-aminobutírico (GABA) e inhibe los receptores de glutamato, apagando progresivamente las funciones de la masa cerebral.












