Las grabaciones de las cámaras de seguridad del negocio y los propios videos que los agresores capturaron sirvieron como evidencia clave para que las autoridades determinaran que la joven actuó en legítima defensa, desestimando cualquier cargo en su contra. En cambio, los integrantes del grupo fueron arrestados por la policía y enfrentan cargos graves, incluyendo el delito de agresión en pandilla.










