La presencia del poderoso depredador en el recinto puso en alerta inmediata a los investigadores; sin embargo, el animal no contaba con la presencia de una manada de perros guardianes de la estación.
Al percatarse de la intrusión, los canes se abalanzaron ladrando en grupo, logrando acorralar y ahuyentar al oso hasta que este decidió retirarse hacia la tundra nevada.