Durante el fraguado, la hidratación del cemento genera hidróxido de calcio, otorgando al interior de la estructura un ambiente altamente alcalino con un pH superior a 12, el cual forma una película pasivante microscópica de óxido que protege al acero de la oxidación.
El problema inicia con la carbonatación: el dióxido de carbono de la atmósfera se difunde lentamente por la porosidad del concreto y reacciona con el calcio, neutralizando el pH por debajo de 9.