Las precipitaciones alcanzaron niveles extraordinarios de hasta 700 milímetros en algunas áreas, lo que provocó el rápido colapso de los sistemas de drenaje y el desbordamiento de arroyos.
La situación se tornó crítica debido al impacto de bolas de granizo de hasta 5 centímetros de diámetro, las cuales dañaron viviendas, vehículos y campos de cultivo en cuestión de minutos.