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Un menor cayó desde el tercer piso de un residencial, este fue el impacto e inacción en seguridad infantil

Un infante se precipitó desde la apertura de un tercer piso a una altura aproximada de nueve metros, siendo interceptado en el aire por un transeúnte momentos antes de chocar contra el pavimento

Desde la física de la caída libre y la dinámica del impulso, la masa del menor experimentó una aceleración gravitacional constante que elevó su energía cinética y velocidad hasta alcanzar cerca de 48 kilómetros por hora en la trayectoria descendente.

El impacto directo de este cuerpo contra una superficie incompresible como el concreto habría generado una desaceleración en una fracción de milisegundo, produciendo fuerzas de desaceleración brutales capaces de provocar traumatismos craneoencefálicos fatales o la ruptura masiva de estructuras óseas.

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