El estallido generó fuego inmediato y una densa humareda en el área de asientos, desatando la alarma a miles de metros de altura.
En una rápida y coordinada reacción, los miembros de la tripulación y varios pasajeros utilizaron los extintores de a bordo para combatir las llamas hasta lograr sofocar el incendio por completo.
Ante el riesgo persistente y la presencia de humo en el fuselaje, los pilotos declararon la emergencia, desviaron la aeronave de su ruta original y realizaron un aterrizaje no programado en el aeropuerto más cercano.