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Entrenan a perros rescatados para conducir autos reales: ¿Es IA?

Una organización civil y un experto en conducta animal lograron que tres perros callejeros operaran vehículos motorizados; el objetivo es derribar el mito de que los animales de refugio son “defectuosos”. ¿Fueron adoptados? ¡Descúbrelo aquí!

IA

Cuando las imágenes de un perro mestizo con ambas patas firmes sobre el volante de un automóvil Mini Cooper comenzaron a circular de forma masiva en internet, la reacción colectiva fue de absoluto escepticismo, asumiendo que se trataba de un montaje digital o de una creación con Inteligencia Artificial. Sin embargo, el hito es una realidad histórica y científica coordinada por la Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales (SPCA) de Auckland, Nueva Zelanda.

De la mano del reconocido entrenador de animales Mark Vette, el proyecto demostró que tres canes rescatados de las calles —bautizados como Porter, Monty y Ginny— aprendieron verdaderamente a operar los mandos de un vehículo motorizado especialmente adaptado, logrando encenderlo, presionar el acelerador y dirigir el volante.

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¿Cuál es la finalidad de este experimento?

La iniciativa no buscaba habilitar a los animales para el tránsito cotidiano, sino enviar un contundente mensaje global para destruir un arraigado estigma social. En los centros de adopción de todo el mundo predomina la falsa creencia de que los perros callejeros o abandonados poseen conductas "defectuosas", que son difíciles de educar, agresivos o intelectualmente inferiores a los ejemplares de raza adquiridos en criaderos.

“Queríamos demostrar que si un perro rescatado del abandono es capaz de aprender la compleja tarea de conducir un automóvil, imagínate lo que podría aprender en un hogar común si tan solo le das una oportunidad”, explicaron los portavoces de la SPCA respecto al origen del experimento.

¿Cómo fue el proceso de aprendizaje?

El entrenamiento requirió semanas de condicionamiento basado en estímulos positivos, donde los canes primero dominaron simuladores de madera antes de pasar a un auto real con controles ajustados a su alcance y fuerza física.

La hazaña de Porter, Monty y Ginny dio la vuelta al mundo y se convirtió en una herramienta de concientización sobre el potencial de los animales sin hogar. Al final, el proyecto de conducción demostró que, con la paciencia adecuada y una segunda oportunidad, los perros de refugio son capaces de asimilar dinámicas de alta complejidad, transformando por completo el debate sobre la adopción responsable.

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