El hundimiento suele ocurrir por la extracción excesiva de agua subterránea, que provoca que las capas del terreno se compacten gradualmente.
En ciertas zonas, el descenso puede alcanzar varios centímetros por año, afectando edificios, calles e infraestructura. Los expertos advierten que este fenómeno podría convertirse en un desafío cada vez mayor para las ciudades modernas.