Obligar a papá a vestirse de gala para ir a un lugar cerrado a sufrir por el marcador en su propio festejo resulta contraproducente para la armonía familiar. Las tendencias en redes sociales ya anticipan un debate divertido y crudo entre los usuarios, quienes coinciden en que este tercer domingo de junio el mejor acto de amor hacia el jefe de la casa es dejarlo gobernar su sillón con total libertad.