La medusa Turritopsis dohrnii es conocida por su capacidad de revertir su ciclo vital y regresar a una etapa temprana de desarrollo. Por su parte, la rata topo desnuda puede vivir más de 30 años gracias a mecanismos celulares que reducen el deterioro y dificultan la aparición de cáncer. Ambos casos son estudiados por científicos interesados en comprender el envejecimiento.