Lo verdaderamente indignante de esta tensión tecnológica es que, una vez destruido el negocio, los extorsionadores contactan al dueño en secreto por Telegram exigiéndole un pago inmediato en criptomonedas a cambio de borrar los comentarios falsos. Es una mafia invisible que opera detrás de las calificaciones que consultas para cenar y que está destruyendo comercios locales en segundos.