Los biólogos consideran a las ranas como “bioindicadores": si las ranas de una zona comienzan a desaparecer, es la primera señal de que el ecosistema está gravemente contaminado.
La próxima vez que veas a una rana descansando tranquilamente sobre una piedra húmeda, recuerda que no está flojeando; en realidad, está “tomando” un vaso de agua a través de su cuerpo.