La neurología revela que la hiperconectividad puede hacer que el cerebro interprete pequeños estímulos, como el roce de la ropa o un espasmo muscular, como si fueran notificaciones reales. Lejos de ser una simple curiosidad, este efecto demuestra hasta qué punto la tecnología ha modificado la forma en que nuestro sistema nervioso percibe el cuerpo y el entorno.