La magnitud del fenómeno llevó a las autoridades de Servicios Eléctricos a calificar el evento como el temporal más destructivo registrado en la zona en las últimas cuatro décadas.
Mientras las cuadrillas de emergencia trabajan a marchas forzadas para retirar escombros y restablecer la energía, la Oficina de Meteorología advirtió que el peligro persiste debido al avance de un frente frío que amenaza con desencadenar nuevas tormentas severas a lo largo de la costa este del país.