Las intensas lluvias e infiltraciones cubrieron los pasillos del nosocomio con capas de agua lodosa, obligando al personal médico y de enfermería a maniobrar con las camillas de los pacientes en medio de las salas anegadas.
Además de la acumulación de agua, el centro hospitalario sufrió la interrupción temporal del suministro eléctrico, complicando aún más la atención médica.