La medida se tomó de emergencia cuando el caudal superó los 12.000 metros cúbicos por segundo —más de ocho veces el flujo promedio habitual—, desatando una corriente embravecida que amenazaba con arrastrar las plataformas turísticas.
Las imágenes del arriesgado operativo muestran a trabajadores asegurados con arneses desarmando las protecciones a pocos metros de los saltos de agua y sobre el torrente desbocado.













