En San Luis Potosí, utilizar agua de la llave para preparar sopas, caldos o cualquier alimento podría no ser tan seguro como parece. La presencia de arsénico, fluoruro y otros contaminantes detectados en fuentes de abastecimiento del estado abre una pregunta importante para los hogares: ¿realmente se puede cocinar con el agua que sale directamente del grifo? Aunque estos hallazgos no significan que toda el agua que llega a las viviendas esté contaminada, sí representan un motivo para prestar atención a su calidad.
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¿Qué contaminantes se han encontrado en el agua de San Luis Potosí?
De acuerdo con investigaciones sobre la calidad del agua en la entidad y datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), alrededor del 13% de los pozos de la zona metropolitana presenta contaminación. Entre las sustancias identificadas destacan el arsénico y el fluoruro, además de uranio en menores concentraciones y nitratos relacionados con residuos urbanos, agrícolas e industriales.
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También se han reportado hallazgos de microplásticos, mercurio, coliformes, grasas y aceites. A esto se suma que menos del 35% de las plantas de tratamiento de aguas residuales se encuentra en operación, según la información proporcionada.
¿Se puede cocinar con agua de la llave o representa un riesgo para los potosinos?
La exposición prolongada al arsénico se relaciona con daños en la piel, enfermedades cardiovasculares y distintos tipos de cáncer. Por su parte, el consumo excesivo de fluoruro puede ocasionar fluorosis dental y esquelética, además de afectaciones óseas. Sin embargo, es importante aclarar que los estudios sobre pozos no demuestran por sí solos que el agua de todas las viviendas tenga estos contaminantes. Para cocinar, lo recomendable es utilizar agua cuya calidad esté verificada o recurrir a agua purificada.
Hervirla puede eliminar bacterias, virus y parásitos, pero no retira el arsénico ni otros metales pesados; por eso, cuando existe sospecha de contaminación química, hervirla no es una solución suficiente.