Decenas de familias, niños disfrazados y adultos avanzaban alegremente compartiendo la tradicional caminata decembrina y de fieles difuntos, cuando un automovilista a toda velocidad irrumpió sin frenar de forma descontrolada directamente contra la procesión.
El fuerte impacto de la carrocería sobre la multitud provocó escenas de caos absoluto, gritos desgarradores y una estampida de asistentes que intentaban poner a salvo a los más pequeños entre el pavimento, mientras varias personas quedaban tendidas sobre la calle junto a los adornos y veladoras que minutos antes adornaban el recorrido.














