A partir de enero de 2027, la jornada laboral en México comenzará a reducirse de 48 a 46 horas semanales, como parte de su implementación gradual hacia las 40 horas.
En San Luis Potosí, representantes empresariales advierten que el cambio podría elevar hasta 20 por ciento los costos de nómina en algunos casos, además de requerir ajustes de horarios, reorganización de turnos y nuevas contrataciones.