Nuestra percepción del tiempo cambia con la edad. Durante la infancia, todo es nuevo y cada experiencia deja recuerdos detallados que hacen que el tiempo parezca más largo.
TE PUEDE INTERESAR: ¿El cielo se convierte en un mar de diamantes? el fenómeno que aparece en los lugares más fríos del planeta
En la adultez, la rutina y la repetición hacen que muchos días se mezclen en la memoria, provocando la sensación de que los meses y los años desaparecen rápidamente. Además, un año representa una proporción mucho mayor de la vida de un niño que de la de un adulto.
¿La clave para sentir que el tiempo vuelve a rendir? Romper la monotonía, descubrir lugares, aprender cosas nuevas y acumular experiencias diferentes. Porque quizá no podamos detener el reloj, pero sí llenar nuestros días de momentos que valga la pena recordar.













