Actos aparentemente menores, como encender fogatas o barbacoas en zonas no autorizadas, dejar colillas de cigarrillo encendidas o tirar envases de vidrio que generan un efecto lupa con los rayos solares, han desencadenado siniestros de gran magnitud en temporadas de sequía o vientos intensos.
Estas descuidos destruyen hectáreas de vegetación nativa en cuestión de horas, alterando de forma irreversible el hábitat de especies endémicas y provocando una pérdida irreparable de biodiversidad en ecosistemas frágiles.












