Desde la física de la fricción y la ingeniería de sistemas neumáticos, el colapso de un vehículo de gran tonelaje al circular por una bajada o subida pronunciada suele originarse por una fuga violenta de presión de aire o por el sobrecalentamiento extremo de las balatas.
Cuando un chofer abusa de los frenos de pedal en una zona de montaña, la fricción continua genera temperaturas altísimas que cristalizan la superficie de la pasta de frenado, volviéndola resbaladiza y anulando su capacidad para agarrarse al tambor de acero.












