Desde la física de la termodinámica de fluidos y la química de propelentes, estos artefactos artesanales funcionan mediante el calentamiento del aire contenido en su interior, lo que reduce su densidad respecto al aire ambiental y genera un empuje ascendente basado en el principio de Arquímedes.
Sin embargo, al adosarle una pesada carga de pólvora negra y materiales oxidantes, la fágil estructura sufre un estrés mecánico severo que se agrava con las turbulencias de viento en altura.












