Ante la desesperante escena y el riesgo inminente de que la marea la secara, un grupo de transeúntes y testigos no lo pensó dos veces y formó una peligrosa cadena humana en plena playa; sujetándose con fuerza entre los golpes de agua, lograron jalar a la víctima justo a tiempo antes de que una ola la sepultara, logrando ponerla a salvo en medio de los aplausos y el susto de decenas de curiosos.