La cafeína sintética a dosis masivas opera como un antagonista competitivo de los receptores de adenosina (A1 y A2A) en el cerebro. Mientras trabajas, tu cuerpo sigue produciendo adenosina —el subproducto químico del agotamiento celular— pero los receptores están bloqueados.
El cerebro deja de registrar el cansancio, lo que desencadena una respuesta fisiológica de lucha o huida: la glándula suprarrenal bombea cortisol y epinefrina, el ritmo cardíaco se dispara y los vasos sanguíneos se constriñen.












