La difusión de las imágenes permitió la movilización inmediata de las autoridades y el rescate de los animales que habitaban en el inmueble, mientras que el señalado fue puesto a disposición del Ministerio Público para enfrentar cargos formales por el delito de maltrato animal.
Que las agresiones extremas contra animales de compañía deban viralizarse en plataformas digitales para forzar la intervención de las autoridades pone al descubierto las graves limitaciones de los mecanismos de prevención temprana y la escasa fiscalización del bienestar animal en espacios habitacionales privados.