Los automovilistas y trabajadores nocturnos aseguran que, entre el vapor que sale del agua y la penumbra del canal, se alcanzan a escuchar gritos desgarradores que erizan la piel de cualquiera que pase al volante, reviviendo el mito de la mujer que vaga buscando a sus hijos a la orilla del arroyo.
Más allá del susto o de si crees en espantos, este mito urbano que paraliza a los conductores saca a la luz los verdaderos peligros de recorrer el Río Santiago a oscuras.