El hábito rutinario de desconectar el celular apresuradamente al despertar y dejar el cable colgado junto a la cama, sobre las sábanas, las alfombras o cerca de las cortinas de la recámara esconde un peligro silencioso del que muy pocos se percataron en su vida diaria.
Aunque no tenga un teléfono inteligente recibiendo carga al otro extremo, el transformador interno del adaptador sigue recibiendo corriente eléctrica ininterrumpida de la red doméstica, generando un flujo magnético residual que sobrecalienta de forma silenciosa y gradual sus pequeños componentes electrónicos, especialmente en dispositivos genéricos o que carecen de los sellos de seguridad adecuados.