Lo que comenzó como una situación de alerta donde la gente se agrupaba en las banquetas con la esperanza de un desenlace favorable, se transformó de manera drástica en una pesadilla colectiva a plena luz del día.
A pesar de los minutos transcurridos y de la desesperación creciente de los testigos que observaban desde abajo sin poder hacer nada para intervenir de forma segura, el individuo terminó arrojándose al vacío desde una altura considerable.












