El incidente registrado en una vía rápida de Hong Kong, donde los pasajeros de un taxi debieron tomar el control del volante desde la parte trasera tras el desmayo del conductor, pone de manifiesto la intersección entre la fisiología humana y la mecánica del transporte.
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El análisis de este evento desde la medicina ocupacional, la dinámica de sistemas vehiculares y la ingeniería de seguridad vial expone la vulnerabilidad de confiar la estabilidad de un auto en movimiento únicamente al factor humano.