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¿Las llantas contaminan más que cualquier tubo de escape? Esto es lo que se sabe

El gran engaño de la movilidad contemporánea es asumir que la contaminación atmosférica urbana procede únicamente de la combustión interna en los motores.

La física de fricción demuestra un panorama distinto: cada vez que un vehículo acelera, frena o toma una curva, su masa ejerce presión sobre la banda de rodamiento contra la rugosidad del asfalto.

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Esta fricción mecánica tritura progresivamente el neumático, liberando toneladas de polvo de caucho sintético combinado con metales pesados, zinc y compuestos químicos estabilizadores.

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