Esta sobreexposición a crisis distantes activa de forma crónica la amígdala y el eje del estrés, sobrecargando al cerebro con una sensación de catástrofe inminente que genera apatía e indefensión.
Esta sobreexposición a crisis distantes activa de forma crónica la amígdala y el eje del estrés, sobrecargando al cerebro con una sensación de catástrofe inminente que genera apatía e indefensión.